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Que ver en La Habana en 4 días

Cuba sigue siendo uno de los mejores países que he visitado. Y La Habana siempre será una de mis ciudades favoritas del mundo. Se respira magia… desde los colores que lo inundan todo hasta la arquitectura, la música y el baile. Déjate llevar por la calidez de este país y deja que tus sentidos se deleiten con las vistas, los sonidos y los sabores.

Si estás planeando viajar a La Habana, este es mi itinerario recomendado para que puedas conocer todas esas experiencias imprescindibles:

Día uno

Durante el día:

Comienza el día en la Habana Vieja, el bonito interior colonial de la ciudad. Aunque se puede llenar de turistas en ciertas épocas del año, es una de mis partes favoritas de la ciudad para dar una vuelta. La arquitectura no se parece a nada que hayas visto, y siempre pasa algo, ya sea de día o de noche. No te pierda la Catedral de San Cristóbal y el edificio del Capitolio Neoclásico (que alberga la tercera estatua más grande del mundo bajo techo y que tiene un diamante de 25 quilates).

Personalmente, me encanta pasear por sus calles y asegúrate de llevar un calzado cómodo, ya que muchas de las calles son de adoquines y a menudo las están levantando y reparando.

Consejo: al otro lado de la calle de El Capitolio, no te pierdas de vista una tienda que vende “cangrejitos”: un tipo de masa frita rellena de mermelada. Sin lugar a dudas, una de las mejores cosas que comí durante mi estancia en Cuba.

La Habana
Foto: Diego Grandi
La Habana
Foto: Maurizio De Mattei

Al final de la tarde

Incluso si no te gusta el ron, debes de probar el ron en Cuba. El Havana Club es el ron nacional, y podrás encontrarlo barato en casi todas las licorerías de la ciudad. Hay diferentes tipos. Si lo mezclas con coca-cola, lo mejor es el tres años. El Añejo Reserva o el Añejo Especial, lo beben solo. Y si eres de los que te gusta, ya verás como en La Habana sabe distinto, mejor claro.

Lo mejor de todo es que el Museo del Ron (la destilería del Havana Club), está ubicada en la Habana Vieja. Te puede parecer un poco cara el tour que dan para lo que es Cuba, pero merece la pena ver el proceso de destilación y además te dan algunos de los mejores Havana Club al final de la visita. Sin dudarlo, recomiendo esta visita.

La Habana
Museo del Ron

Por la noche

Date un paseo por el Malecón. Este paseo marítimo a las afueras de la ciudad es uno de los mejores lugares para observar a los cubanos. Durante la tarde, verás a muchos pescando. Más tarde y acercándose ya la noche, verás a gente paseando, sentándose a beber y, en general, empapándose en la atmósfera de la noche cubana. Seguro que te apetece cenar o tomar una copa en uno de los restaurantes frente al mar.

Pescador en el Malecón. Foto: Julian Peters
Oleaje en Malecón con el skyline de La Habana de fondo
Oleaje en Malecón con el skyline de La Habana de fondo. Foto: Kamira

Después de pasear, píllate un taxi antiguo. Si estás buscando tener imágenes de Cuba peculiares, lo normal es que te vengan a la cabeza coches antiguos y palmeras, y La Habana los tiene en cantidad. Y lo bueno es que este tipo de taxis en general son bastante baratos para recorrer la ciudad, así que hazlo como lo harías con un taxi corriente (es posible negociar una tarifa fija). O date un paseo en uno de los icónicos taxis de coco, que son taxis al aire libre tipo rickshaw desde los cuales disfrutas de las vistas del océano y la brisa.

Taxi en La Habana
©Delpixel / Shutterstock
TAxi azul viejo de la Habana
Taxi antiguo de la Habana Foto: Julian Peters

Día dos

Durante el día

Cuba es famosa por sus playas de arena blanca y sus aguas turquesas, pero ninguna de estas playas se encuentra en La Habana. Puedes ver a los cubanos nadando en el Malecón, pero no te lo aconsejo por el incómodo oleaje. Las playas del Este son las playas más cercanas a la ciudad, y puedes pillarte un taxi que no es muy caro.

Lo que te recomendaría, sin embargo, es salir de La Habana a primera hora de la mañana. Las playas de arena blanca de Varadero se encuentran a poca distancia en coche o en autobús, y te maravillarán sus aguas color turquesa que se extienden hasta el horizonte. Con la marea baja, puedes caminar hasta sumergirte y comprobar como el agua es tan clara, que siempre te ves los dedos de los pies. Y además, verás estrellas de mar y todo tipo de cosas que haya en el fondo.

Varadero
Varadero. Foto: ©Tatiana Vasilchenko
Varadero
Varadero. Foto: © Simonovstas

Noche

El todo poderoso y lujoso Hotel Nacional puede ser un poco caro como para pasar una noche, pero eso no significa dar un salto y visitarlo. Este ostentoso hotel ha sido sede de numerosos diplomáticos y celebridades a lo largo de su larga historia, y seguro que te sentirás a gusto paseando por sus extravagantes salones. Te gustará ir con tus amigos y tomarte algo en el patio por la noche; es un lugar excelente para observar a la gente, y tiene una vista excelente del mar.

Quizás lo más interesante de todo es que el hotel alberga una especie de museo de búnkeres que estaban destinados a protegerse contra posibles ataques militares. El hotel no está lejos de la Tribuna Abierta Antiimperialista, que es la sede de la Embajada de los Estados Unidos. Visítala.

Hotel Nacional de Cuba.
Hotel Nacional de Cuba. Foto: Nathan Bai

Día tres

Durante el día

Por mucho que te guste La Habana Vieja, querrás ver otras cosas. Cruza la bahía y tendrás una vista mucho más auténtica de Cuba, incluso si lo único que haces es cruzar la bahía en ferry. Recomiendo hacerlo un día. Visita el Castillo de Morro y las otras almenas destinadas a proteger la bahía. Si no te gustan los excesos , este es el lugar para salir a comer y que te sirvan una comida a un increíble precio/calidad. Una recomendación típica es El Canonazo, con su patio trasero tranquilo y su típica comida cubana. No solo es muy económico el ferry que cruza la bahía, sino que también te darás cuenta de que los precios aquí (en las partes menos turísticas de La Habana) son más baratas en todo, desde la comida hasta cualquier cosa.

El Morro (Cuba)
El Morro. Foto: Kamira

Al final de la tarde

Disfruta del vecindario del Vedado (zona universitaria). Es un lugar clásico del arte y de las galerías. Los aledaños de la universidad son muy bonitos y además hay muchas otras cosas que hacer en esta parte de la ciudad. Tómate un helado mientras está en esta zona universitaria. Te recomiendo la Heladería Coppelia (siempre hay una larga cola), merece la pena. La heladería lleva abierta desde mediados de los años 60 y venden cientos de helados al día. Y con el calor húmedo que hace, te sabrá a gloria.

Panorama de Vedado
Panorama de Vedado. Foto: 593-Shutterstock-Inc.

Noche

Uno de mis lugares favoritos para salir por la noche es Jazz Café, que está ubicado en el Vedado, pero si no te gusta hay más locales en el vecindario. O sino, vuelve a la Plaza Vieja. Es uno de mis lugares favoritos para pasar el rato tomando un café durante el día (en cualquiera de sus cafés) o tomar unas cervezas con tus amigos por la noche.

El hecho es que en gran parte de la Habana se respira ambiente europeo, si sabes qué buscar. Y la Plaza Vieja es el pináculo de ese sentimiento. Durante el día, he estado horas sentado en el Café el Escorial, y por las tardes, Factoria cobra vida. De hecho, es una de las plazas más concurridas de toda Cuba, y con los arcos y terrazas de los edificios circundantes, seguramente encontrarás un escenario idílico.

La Plaza Vieja de la Habana
La Plaza Vieja de la Habana. Foto: Maurizio De Mattei
Vista de la Plaza Vieja de la Habana
Vista de la Plaza Vieja de la Habana. Foto; Julian Peters

Día cuatro

Por el día

Ernest Hemingway llamó a Cuba su hogar durante gran parte de su vida. De hecho, muchos relatos escritos por él están basadas en Cuba. Por la mañana, pilla un taxi hasta Finca La Vigia, la antigua casa de Hemingway, y el Museo Hemingway, ambos ubicados en San Francisco de Paula.

Pero hay algunos lugares peculiares en La Habana que frecuentaba Hemingway. La habitación en la que se alojó en el Hotel Ambos Mundos, la Bodegita del Medio (su lugar favorito para tomar un mojito) y la Floridita (su lugar favorito para tomarse un daiquiri, que ahora es el hogar de sus fotografías y tiene una estatua de él). Aunque estos sitios pueden ser un poco caros, tiene su encanto seguir los pasos de este famoso autor e intentar ver La Habana como él la vio. Y si te gustan sus libros o las antigüedades, también deberías visitar el mercado de libros en la Plaza de Armas y ver si puedes comprar una copia vintage de alguna de las novelas de Hemingway (como “El Viejo y El Mar”).

Bodeguita del Medio
Bodeguita del Medio. Foto: Pierre Jean Durieu
Mercado de Libros de la Plaza de Armas
Mercado de Libros de la Plaza de Armas. Foto: DayOwl

Tip…

La gente agradece que les des medicinas pero hay otra cosa que sobre todo los niños agradecen, y son que les regales pelotas de tenis. ¿La razón? La mayoría de los niños juegan con pelotas de trapos. las pelotas de tenis les encantaran a los niños y llevarlas no supone nada.

Aunque hay cientos de cosas que hacer en La Habana, ojalá este itinerario te inspire cuando vayas a la Habana. ¿Has ya estado en La Habana? ¿Qué fue lo que más te gustó? Comparte en los comentarios de abajo o comparte este artículo en facebook. Gracias!

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