A Innsbruck se la considera una auténtica joya, no sólo por su arquitectura posmodernista sino también por sus museos y monumentos religiosos.
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- ¿Qué hacer allí? Hay muchas cosas por ver, comenzando por las magníficas visiones que aporta la montaña. Una de las primeras actividades que prefieren hacer las personas que visitan la ciudad es subir hasta la cima de Seegrube, desde donde hay un espectacular mirador natural para tener acceso a las mejores panorámicas. A nivel arquitectónico, el Castillo Ambras ha sido uno de los motivos más populares para hacer una ruta turística interesante. Aunque no es el único, ya que en el Palacio Imperial de Hofburg podrás perderte durante horas. Dicen aquellos que visitan Innsbruck que es uno de los paraísos más repletos de belleza. El ocio y la cultura también tienen una parte importante en la vida local, ya que en verano podrás disfrutar de multitud de conciertos al aire libre y festivales de danza. Durante todo el año, también se puede disfrutar de multitud de prácticas deportivas, como el esquí, el patinaje sobre hielo (en invierno) o el senderismo (en primavera y verano)





Fotos: Stephan Mosel
- ¿Cuándo ir? Innsbruck es una ciudad que se puede visitar durante todo el año, dependiendo de lo que busques en ella, si vas por realizar deportes de invierno, entonces acude de noviembre a marzo. Si prefieres recorrer toda la zona de montaña y hacer senderismo, ve de abril a junio para evitar el calor excesivo.
- ¿Cómo llegar? La mejor opción es que tomes un vuelo hacia Múnich desde alguna de las ciudades principales de tu país. Normalmente te será muy fácil llegar a Innsbruck en ferrocarril. De Innsbruck hacia Múnich para volver encontrarás tanto tren como ferrocarril y autobús.
- ¿Qué alojamientos escoger? Acerca de los hoteles que podrás encontrar en Innsbruck, tendrás el «Haus der Begegnung«, es céntrico, así que siempre tendrás a mano tu alojamiento de todos los destinos de visita de la ciudad. Es muy céntrico y de gran relación precio/calidad.
Por su fachada y arquitectura también encontrarás mucho encanto en el «Tyrolis Hotel«. Tiene restaurante propio con comidas caseras por lo que siempre podrás probar la gastronomía típica de la ciudad sin moverte del hotel. Acerca de la gastronomía típica, no te pierdas el escalope a la vienesa, así como las truchas cocinadas a la molinera, los pasteles rellenos de fruta como la manzana, ¡y por supuesto un café con nata y una porción de tarta Sacher!